Desde FAPACE manifestamos nuestra profunda indignación ante el hecho de que, existiendo los avisos meteorológicos desde hace días y con pleno conocimiento de la magnitud de lo que podía ocurrir, no se hayan adoptado medidas preventivas eficaces, ni se hayan considerado los riesgos que implican los desplazamientos hasta los centros educativos, tanto para las familias como profesorado y personal laboral. No se ha hecho una evaluación real del estado de las infraestructuras de los centros, los riesgos que esto conlleva y las condiciones que implican en la labor educativa. No podemos seguir esperando a que ocurra una tragedia para actuar.

La jornada de ayer ha vuelto a poner de manifiesto, de forma clara y alarmante, las graves deficiencias estructurales y la sensación de abandono que sufren numerosos centros educativos de la provincia de Almería. Una realidad que afecta a centros de todas las etapas educativas y que compromete directamente la seguridad del alumnado y del personal educativo.

Desde primera hora de la mañana se han producido inundaciones en pasillos y aulas, goteras generalizadas, cortes de suministro eléctrico, patios con árboles caídos, ventanas rotas y auténticos ríos de agua dentro de los recintos escolares. En algunos centros, alumnado y profesorado se han visto obligados a desplazarse sobre bancos para poder moverse con un mínimo de seguridad.

A estas incidencias se ha sumado la dificultad e imposibilidad de parte del alumnado y del personal docente de acceder a los centros debido al estado de carreteras y accesos, con el riesgo que ello conlleva. Algunas familias han podido seguir las recomendaciones de no desplazarse, lo que ha provocado aulas prácticamente vacías y la imposibilidad de avanzar con normalidad en la actividad lectiva.

Sin embargo, muchas otras familias se han visto obligadas a llevar a sus hijos e hijas a los centros, aun siendo plenamente conscientes del peligro, porque no existen medidas reales de conciliación que les permitan otra alternativa. Se pide no desplazarse, pero al mismo tiempo se mantienen abiertos centros que no reúnen condiciones mínimas de seguridad.

No hablamos de situaciones extraordinarias ni imprevisibles. Se han repetido problemas perfectamente conocidos y denunciados desde hace años: goteras crónicas, inundaciones recurrentes, ventanas que no cierran, baños inutilizables cuando llueve con cierta intensidad. Hay centros que colapsan incluso con lluvias moderadas, como consecuencia directa del deficiente mantenimiento de unas infraestructuras obsoletas.

Las imágenes que circulan por redes sociales y que llegan a esta Federación evidencian, una vez más, la falta de mantenimiento, con pleno conocimiento de las administraciones competentes, que se pasan unas a otras la responsabilidad de ejecutar las obras necesarias.

Las direcciones de los centros y las AMPAS reclaman actuaciones urgentes curso tras curso, y en la mayoría de los casos reciben el silencio por respuesta. No hablamos de un curso ni de dos,  hablamos de muchos años de reclamaciones ignoradas.

Entre las múltiples incidencias registradas ayer se encuentran, entre otras:

Adra, CEIP Mare Nostrum (Adra), accesos, pasillos y patios completamente inundados

Almería, CEIP Padre Méndez: árbol caído y valla exterior rota. La Cañada, CEIP San Indalecio: intervención de bomberos y policía por una cristalera de la segunda planta a punto de caer, agua entrando por las ventanas y aulas inundadas. CEIP Santa Isabel aulas y pasillos inundados por filtraciones, CEIP Inés Relaño: Filtraciones de agua en ventanas y conductos de ventilación adiabática; CEIP Francisco de Goya: goteras,  ventanales que se han soltado anclajes por la fuerza del viento, CEIP Nueva Almería: entrada de agua por ventanales en varias aulas, retirada de lamas por riesgo ante el viento. CEIP Lope de Vega: alumnado de Infantil trasladado en brazos para ir al baño por carecer de aseos en su edificio.

Balanegra, CEIP Buena Vista aulas inundadas, caída de una panel del cerramiento del gimnasio.

El Ejido, Balerma, CEIP Miguel Servet, árboles del patio caídos. Las Norias de Daza: una docente auxiliada por Protección Civil.

Huércal de Almería: CEIP Buenavista: árbol del patio y valla exterior caída.

La Mojonera, con cortes constantes de luz en todo el municipio, CEIP San Pedro Apóstol, agua entrando por las ventanas y aulas inundadas. CEIP Venta del Viso gimnasio inundado. CEIP  de abril caida de un árbol y rotura de tubería

Roquetas de Mar, CEIP San Juan de Orea: árbol caído sobre un vehículo en la puerta del centro. IES El Parador, agua entrando por el techo de aula prefabricada que agrava la mancha de moho presente hace tiempo en el aula. El Solanillo, CEIP Poniente: segundo edificio encharcado, baños inutilizables y personal docente recogiendo agua sin descanso. Aguadulce, CEIP Trinidad Martínez: goteras en aula TEA, comedor y escenario. Cortijos de Marín, CEIP Llanos de Marín: cubos y fregonas en aulas y pasillos para recoger agua.

Vícar – CEIP La Canal, accesos y centro inundado. IES Villa de Vícar: agua entrando por plafones de las aulas.

Especialmente grave ha sido la situación de los accesos a numerosos centros, con árboles caídos, calles y carreteras inundadas tanto a la hora de la entrada como de salida del alumnado.

Desde FAPACE queremos lanzar también un mensaje de reconocimiento y acompañamiento a los equipos directivos, al profesorado y las AMPA, que hoy han estado al pie del cañón, gestionando situaciones extremas, protegiendo al alumnado y supliendo con esfuerzo y responsabilidad una falta de medios que no les corresponde.

Su compromiso vuelve a sostener a unos centros educativos abandonados por las administraciones. No es justo ni aceptable que quienes educan y cuidan tengan que hacerlo en condiciones de riesgo.

Exigimos responsabilidad, planificación y medidas reales: mantenimiento preventivo durante todo el año, actuaciones estructurales urgentes y protocolos claros de seguridad y conciliación que antepongan la vida y la integridad de la comunidad educativa.

Lo ocurrido ayer no es mala suerte ni un fenómeno aislado: es el resultado de años de abandono institucional. Y cada día que no se actúa, alguien está asumiendo un riesgo que no le corresponde.

Federación de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado – FAPACE